1.- DARLE AMOR INCONDICIONAL:La autoestima de un niño florece con la devoción incondicional que transmite el amor. Un niño se sentirá mejor si lo aceptas tal y como es, sin importar cuáles son sus puntos fuertes, sus dificultades, su temperamento o su destreza. Así que se necesita darles mucho amor, abrazos y besos. Y no se olvide decirle cuánto se le quiere. Cuando se tenga que disciplinarlo, aclárale que es su comportamiento y no él lo que es inaceptable. Por ejemplo, en lugar de decirle “¡Eres un niño malo!” o “¿Por qué no puedes ser bueno?”, dile: “No estuvo nada bien que empujaras a Gabriel. Puedes lastimarlo. Por favor, no empujes”.
2.- BRINDARLE ATENCION: Apartar tiempo para dedicarle al niño la atención completa. Eso le ayudará a reforzar la sensación de que es valioso e importante para ti. No tiene que ser mucho tiempo, pero, por ejemplo, si el niño quiere hablar contigo, deja de mirar la correspondencia o apaga el televisor para conversar con él.
3.- ESTABLECE LIMITES: Establece algunas reglas razonables. Por ejemplo, si le dices al niño que tiene que comer su merienda en la cocina, no le permitas que coma por toda la casa al día siguiente. O si le pides que ponga la ropa sucia en el cesto designado para ello, después no le digas que no importa si la deja en el piso.
4.- FOMENTAR RIESGOS SALUDABLES: Anima al niño a que explore algo nuevo, como probar comida diferente, hacer un nuevo amigo o montar en bicicleta. Aunque siempre existe la posibilidad del fracaso, sin riesgos no hay oportunidades para el éxito.
Así que permite que el niño experimente y trata de no intervenir mucho. Procura no “rescatarlo” si muestra frustración al usar un juguete nuevo. Si intervienes y le dices “deja que yo lo haga”, puedes fomentar su dependencia y dañar su autoestima. Su autoestima aumentará cuando exista un equilibrio entre tu necesidad de protegerlo con su necesidad de abordar nuevas tareas.
5.- DÉJALO QUE COMETA ERRORES: Lo más seguro es que el niño cometa errores. Sin embargo, los errores también son lecciones valiosas para que tenga confianza en sí mismo. Por ejemplo, si pone su plato demasiado cerca del borde de la mesa y se cae, pregúntale qué puede hacer de manera diferente la próxima vez para que no suceda lo mismo. De esa forma su autoestima no sufrirá y comprenderá que es normal cometer errores de vez en cuando.
6.- CELEBRA POSITIVO: A todas las personas les gustan las palabras de aliento. Haz un esfuerzo por reconocer, todos los días, las cosas buenas que hace el niño y dilo en voz alta. Le puedes comentar a su papá: “José lavó todos los vegetales para la cena”. El pequeño no sólo disfrutará de tus palabras de aliento sino también de los comentarios positivos de su padre. Sé específica. En lugar de decir “¡Lo hiciste muy bien!”, di: “Gracias por esperar con tanta paciencia en la fila”.
El pequeño tendrá la sensación de haber logrado algo y su autoestima se fortalecerá. Además sabrá exactamente qué fue lo que hizo bien.
7.- ESCUCHA CON ATENCIÓN: Si el niño quiere decir algo, detente y escúchalo. Necesita saber que sus ideas, deseos y opinión importan. Ayúdalo a sentirse cómodo con sus emociones. Dile: “Comprendo que estés triste porque tienes que despedirte de tus compañeros de la escuela”. Si aceptas sus emociones sin juzgarlo, reafirmas sus sentimientos y le demuestras que lo que dice es importante. Si compartes tus propios sentimientos, él expresará los suyos con más confianza.
8.- NO COMPARES: Comentarios tales como "¿Por qué no eres como tu hermana?” o “¿Por qué no eres agradable como Pedro?”, simplemente le recordarán al niño sus defectos. Es probable que sienta vergüenza, envidia y presión por competir. Incluso comparaciones positivas como “Tú eres el mejor jugador”, son potencialmente dañinas porque al niño se le hará difícil alcanzar tu nivel de exigencia. Si le dices que lo aprecias por ser como es, será más probable que se valore a sí mismo.
9.- OFRECERLE EMPATÍA: Si el niño se compara desfavorablemente con sus hermanos o sus amigos ("¿Por qué no puedo cachar bien la pelota como hace Sofía?”), demuéstrale empatía y señálale uno de sus puntos fuertes. Por ejemplo: “Tienes razón. Sofía cacha muy bien la pelota. Y tú pintas muy bien”. Esto le puede ayudar a aprender que todos tenemos puntos fuertes y débiles, y que no tiene que ser perfecto para sentirse bien consigo mismo.
10.- OFRECELE ALIENTO: Todos los niños necesitan apoyo de sus seres queridos. Es importante repetirle que creen en él y que lo animen a seguir adelante. Dar aliento significa reconocer el progreso, y no sólo premiar un logro. Si el niño tiene dificultades en abrocharse el pantalón, dile: “Estás poniendo todo tu empeño, ¡y casi lo logras!” en lugar de “No, así no. Déjame que yo lo haga”.
Existe una diferencia entre alabar y dar aliento. La alabanza puede hacer sentir a un niño que sólo es “bueno” si hace algo perfectamente. Dar aliento, por otro lado, reconoce el esfuerzo. Si le dices al pequeño: “Háblame de tu dibujo. Veo que te gusta el púrpura”, es mejor que “Es el dibujo más bonito que he visto”.

muy buena información compañera me gusto como distribuiste la información es clara sobre el autoestima
ResponderBorrarQue bonito trabajo ... me parece algo informativo, interesante y clarisimo
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